Las salidas de vía constituyen una de las tipologías de siniestro más graves de las carreteras interurbanas. Se producen cuando el conductor pierde el control y el vehículo abandona su trayectoria, pudiendo colisionar posteriormente contra desniveles, obstáculos, estructuras o elementos situados en los márgenes.
Un estudio desarrollado por Metalesa, con la colaboración del Instituto Universitario de Tráfico y Seguridad Vial —INTRAS— de la Universitat de València, ha analizado la relación entre estos accidentes y los Sistemas Inteligentes de Transporte.
La principal conclusión es especialmente relevante: los ITS analizados podrían intervenir en las circunstancias presentes en el 49,5 % del conjunto de las salidas de vía. Cuando el análisis se concentra en los siniestros graves y mortales, el porcentaje asciende hasta el 59,7 %.
Este resultado sitúa a la tecnología aplicada a la infraestructura como una herramienta complementaria a los sistemas de contención tradicionales.
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ToggleUn estudio basado en la siniestralidad interurbana
El trabajo analiza los datos registrados entre 2017 y 2023 en el sistema ARENA de la Dirección General de Tráfico. Su metodología relaciona las circunstancias recogidas en los partes de accidentes con los sistemas incluidos en el Plan ITS de la DGT.
El objetivo no consiste únicamente en contabilizar accidentes, sino en identificar qué tecnologías pueden actuar sobre los factores que aparecen con mayor frecuencia o que producen consecuencias más graves.
Para establecer esta priorización se utilizan tres criterios:
- Accidentalidad: número de siniestros.
- Lesividad: número y gravedad de las víctimas.
- Letalidad: proporción de personas fallecidas.
En España se producen anualmente más de 37.000 siniestros en vías interurbanas. Aproximadamente 12.000 corresponden a salidas de vía, con cerca de 500 fallecimientos al año según los datos recogidos en el estudio.
¿Cómo pueden actuar los ITS ante una salida de vía?
Los Sistemas Inteligentes de Transporte combinan sensores, radares, sistemas de comunicación y dispositivos de señalización para detectar riesgos y generar una respuesta desde la propia infraestructura.
Su función puede comenzar antes de que el vehículo abandone la calzada. Por ejemplo, un sistema puede detectar una velocidad inadecuada, condiciones meteorológicas adversas o un incumplimiento de la distancia de seguridad y activar una advertencia dirigida al conductor.
Entre las tecnologías estudiadas se encuentran:
- Adaptación dinámica de los límites de velocidad.
- Control puntual de velocidad mediante radares fijos.
- Control de velocidad mediante radares de tramo.
- Avisadores de incumplimiento del límite de velocidad.
- Guiado del tráfico con meteorología adversa.
- Detección del uso del cinturón de seguridad.
- Advertencia por incumplimiento de la distancia de seguridad.
- Detección de animales o usuarios vulnerables en la calzada.
Estas soluciones no cumplen todas la misma función. Algunas buscan prevenir la pérdida de control, mientras que otras reducen la gravedad de las lesiones o permiten comunicar rápidamente que se ha producido un impacto.
La velocidad, uno de los principales ámbitos de actuación
La velocidad tiene una relación destacada con las salidas de vía. El estudio señala que, entre los siniestros asociados a la adaptación dinámica de los límites de velocidad por condiciones meteorológicas adversas, el 66,5 % fueron salidas de vía.
También se identificó una relación elevada con los sistemas de control de velocidad mediante radares fijos, radares de tramo y avisadores de incumplimiento. En estos casos, el porcentaje de salidas de vía alcanzó el 63,8 %.
La adaptación dinámica permite modificar o reforzar el límite indicado según las condiciones reales del tramo. Puede activarse, por ejemplo, ante lluvia intensa, niebla, viento o una situación en la que la velocidad de circulación resulte inadecuada.
De esta forma, la señalización deja de ofrecer un mensaje estático y pasa a responder al estado concreto de la carretera.
Detección del cinturón y reducción de la gravedad
No todos los ITS intervienen directamente antes de que se produzca una salida de vía. Algunos tienen como objetivo reducir la gravedad de sus consecuencias.
El estudio analizó 34.613 siniestros registrados entre 2017 y 2023 en los que no se había utilizado el cinturón de seguridad. Estos accidentes ocasionaron 48.388 víctimas, entre ellas 2.982 personas fallecidas y 8.593 heridas graves.
Además, el 36,7 % de los siniestros asociados a la falta de cinturón correspondieron a salidas de vía.
Los sistemas de detección pueden identificar el incumplimiento y generar una advertencia. En caso de accidente, el cinturón continúa siendo un elemento fundamental para evitar que los ocupantes impacten contra el interior del vehículo o salgan despedidos.
De la barrera convencional a la infraestructura conectada
La prevención mediante ITS no sustituye a las barreras, pretiles, terminales y atenuadores de impacto. Ambos niveles de protección cumplen funciones distintas y complementarias.
Los sistemas inteligentes actúan antes del accidente mediante la detección y señalización del riesgo. Los sistemas de contención vial intervienen cuando el vehículo ya ha perdido el control, tratando de contenerlo, redirigirlo o reducir la energía del impacto.
La integración de ambas funciones permite convertir el equipamiento tradicional en parte de una infraestructura conectada. Sensores, radares y cámaras pueden detectar una situación peligrosa, mientras que las balizas o paneles variables comunican la advertencia al conductor. Los datos también pueden enviarse a gestores, centros de control o servicios de emergencia.
PLUG&META®: sensorización y señalización desde el equipamiento vial
La tecnología PLUG&META® integrada en PlugSmart® Pro permite transformar sistemas de contención y otros elementos viarios en dispositivos inteligentes.
El sistema puede instalarse sobre barreras metálicas, pretiles, barreras de hormigón, muros o paramentos de túneles. Su funcionamiento se basa en la conexión con radares, cámaras, sensores meteorológicos y elementos de señalización dinámica.
Entre los escenarios que puede detectar o señalizar se encuentran:
- Circulación a velocidad excesiva.
- Vehículos accidentados o averiados.
- Conducción en sentido contrario.
- Presencia de peatones, ciclistas o animales.
- Hielo o visibilidad reducida.
- Impactos contra el sistema de contención.
Cuando se detecta un riesgo, la infraestructura puede activar una señal luminosa para advertir a los vehículos que se aproximan. Si el accidente no ha podido evitarse, el sistema puede comunicar el impacto al gestor y enviar información a plataformas de tráfico o centros de control.
Priorizar los ITS según el riesgo de cada tramo
El estudio plantea una metodología para seleccionar los ITS en función de la accidentalidad, la lesividad y la letalidad asociadas a cada circunstancia.
Esto implica que la implantación no debe abordarse como una solución uniforme para toda la red. Un tramo con salidas de vía relacionadas con velocidad y meteorología puede requerir adaptación dinámica del límite y señalización luminosa. Otro con presencia habitual de fauna puede precisar sensores específicos y sistemas de alerta.
El análisis de datos permite identificar qué tecnología responde mejor a cada escenario y concentrar las actuaciones en los puntos con mayor riesgo.
Seguridad vial activa y contención deben actuar conjuntamente
El dato del 59,7 % refleja el margen de intervención potencial de los ITS sobre las circunstancias vinculadas con las salidas de vía graves y mortales. No significa que una única tecnología pueda evitar automáticamente todos esos accidentes, sino que existe una proporción relevante de siniestros en los que la detección, la advertencia o el control podrían desempeñar una función preventiva.
La combinación de equipamiento ITS y dispositivos de contención permite actuar en distintas fases:
- Detectar anticipadamente el riesgo.
- Advertir al conductor.
- Adaptar la señalización o la velocidad.
- Contener el vehículo si se produce la salida.
- Detectar el impacto y comunicar la incidencia.
Metalesa desarrolla sistemas de contención y soluciones de infraestructura conectada orientadas a integrar estas funciones. El objetivo es avanzar desde una carretera que únicamente responde al impacto hacia otra capaz de percibir el riesgo, comunicarlo y contribuir a prevenir el accidente.
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